lunes 4 de enero de 2010

Partir


La necesidad de trocear el presente solo puede obedecer a la necesidad de ir hacia otro sitio.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Atardecer bisagra

Playa de Moliets - Las Landas, Francia

A veces hay que esperar a que todo termine y solo entonces esperarlo todo, precisamente cuando ya no debería quedar nada. Los adoradores del sol nos reunimos desde tiempo inmemorial allí donde acaba el día, cuando el declinar de la luz permite enfrentarla sin quedar cegado. Los adoradores del sol no somos una secta, ni una asociación ni una red virtual. Ni siquiera sabemos los unos de los otros. Se nos reconoce sin embargo fácilmente porque somos los que en el cine agotamos los títulos de crédito y abandonamos los bares a la hora de las sillas enhiestas y leemos libros del siglo XIX y normalmente vamos cuando los demás ya vuelven. Nuestra liturgia como adoradores del sol es simple: orientamos la mirada al occidente. El motivo de la celebración: el privilegio de estar, ni siquiera de existir. Los adoradores del sol no buscamos lo que la luz desvela ni queremos ser iluminados por ella. Por el contrario, lo único que nuestro trato continuado con el sol nos ha enseñado es que la luz del astro oculta tanto como muestra. Y en esta ocasión, como en tantas otras, fue al ocultarse el sol cuando se desveló la nube y reconocimos en ella la pieza que sin querer andábamos buscando: el contorno exacto de la bisagra hecha a la medida de los goznes de la tierra. Y entonces sí, el día se cerró sin ruido, como una puerta recién engrasada. Cuando la penumbra se hizo lo bastante densa como para apoyarse en ella, nos levantamos y nos fuimos caminando en voz baja.
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Que el próximo año os sea propicio, compañeros. Abrazos varios.

lunes 28 de diciembre de 2009

Líneas de fuerza


Con los párpados dislocados de tanto mirar...

miércoles 23 de diciembre de 2009

Decorativa navideña

Plaza del Ayuntamiento, Gijón



No siempre es fácil distinguir qué es decorado y qué es “real”, y especialmente en estas fechas. ¿Será tal vez porque todo es decorado? ¿o será porque el decorado es lo más real de todo? La crítica a lo que de fingimiento hay en el ritual que acompaña a estas fiestas se ha convertido en un lugar tan común como pueda serlo el del propio espíritu navideño. Pero quizás haya más verdad en esos buenos sentimientos transitorios que en la razón que los pone en entredicho. Porque es sincera sin duda la necesidad de ser blandos por un tiempo, incluso con un punto kitch de todo a un euro, y de poder ser dulces hasta que nos duelan los dientes sin tener que sufrir amenazas profilácticas, y de entregarnos al fin vulnerables al abrazo. Y no vendría mal recordar aquello que sabíamos tan bien cuando éramos muy pequeños: que lo mejor de los regalos es casi siempre el papel que los envuelve. En estos tiempos en los que la estética se ha convertido en una rama de la cirugía, tal vez la ética se reduce también a un gesto, a un deseo que recubre la realidad y la conforma con colores nuevos. Para vosotros entonces mis mejores embalajes. Rellenadlos de obras si podéis. Y en cualquier caso, disfrutad desenvolviendo.

lunes 21 de diciembre de 2009

Solsticio de invierno

miércoles 16 de diciembre de 2009

Bosque entre rejas


También allí donde pasa de largo el viento y apenas se detiene la mirada, en las entrañas mismas de la ciudad, tiende el bosque sus pequeñas emboscadas, a la espera del aluvión de una tormenta que tome las calles al asalto y haga rebosar, entre papeles viejos y colillas, estas esperanzas resecas, ocultas en retaguardia.

domingo 13 de diciembre de 2009

Fronterizo


Encuadrado tal vez. Encasillado nunca. Experto en gestión de bordes. Presto a desaparecer.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Bosque en fuga


Ahora dicen que Van Gogh no estaba loco, sino que por el contrario era un hombre trabajador y concienzudo. Tal conclusión es fruto de un trabajo, no sabemos si igualmente concienzudo, de la experta británica Ann Dumas. Por lo visto el famoso pintor hasta leía y escribía (cartas). Aunque nunca viene mal derribar tópicos, y a menudo la asociación entre genio y locura no es más que eso, no parece sin embargo que las virtudes del tesón y la meticulosidad sean garantía suficiente contra la locura y menos aún prueba de la lucidez de nadie. Antes bien, tengo la impresión de que este diagnóstico sigue obedeciendo al mismo cliché que pretende combatir, el del artista un poco alucinado, impulsivo, atormentado y violento, que con su desgracia paga el precio por su genialidad y nos permite de este modo al resto de los mortales perdonarle su atrevimiento. Aparte de que no creo que a estas alturas de la película sea posible ya rehabilitar la figura de Van Gogh, pienso que la verdadera y definitiva demostración de su lucidez está, más que en su conducta, en su propia obra: su búsqueda de la verdad a partir de la percepción y no fuera de ella, su visión de cada objeto, de cada lugar, como un proceso dinámico de autoconstrucción, como un espíritu materializado, solo puede ser fruto de un hombre demasiado cuerdo como para ser reconocido a simple vista. Por otro lado, tal vez en algún tiempo la aparente locura ocultaba al verdadero artista. Hoy en cambio suele ocurrir que es precisamente ésta la manera en la que se muestra el artista aparente. Y los genios, como siempre, siguen ocultos tras el silencio de los trabajos minuciosos.

domingo 6 de diciembre de 2009

Anclados



Amarrados a la tarde de un domingo cualquiera. Y como se parece el sonido de la lluvia al chisporroteo aquel del avanzar de la película cuando se apagaban las luces en la sala.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Bosque durmiente


A salvo del viento y de la escarcha, sueña el bosque entero en el fondo de la urna su sueño transparente como el silencio del agua. A este lado del cristal se agolpan también nuestros rostros callados, expectantes, mientras resuena el chasquido del beso de la cámara.

domingo 29 de noviembre de 2009

Sintonización fina



La chica de la sección de electrónica me aseguró que era lo último de lo último: pantalla ultraslim, livefull colours, envolve sound system, modo hiperrealistic sense, transmisión wireless…todo ello unido a la nueva señal digital cambiaría radicalmente mi forma de ver la televisión. Eso me dijo la chica de la sección de electrónica, a la que le cuadraban tan bien todas aquellas funciones de light tecnology como al propio aparato que apenas rozaba con sus uñas de esmalte plateado. Creo que por primera vez en mi vida no dudé. Reconozco que al principio no fue fácil encontrar la ubicación adecuada para una recepción óptima de la señal. Hoy puedo decir que al fin he logrado una sintonización perfecta. La chica de la sección de electrónica tenía razón: la televisión es nuestra verdadera ventana al mundo.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Pequecrunch


Erase una vez un país que tras sucesivas escisiones y repartos acabó siendo tan pequeño,tan pequeño, tan pequeño que todos los niños nacían extranjeros. Aunque sobre ellos pesaba una orden permanente de expulsión, como el 99 por ciento de la superficie del Estado era territorio fronterizo, nunca había forma de atraparlos con los dos pies en el mismo suelo. Sin embargo un buen día, cansados ya del juego de la línea, decidieron juntarse todos a una en el centro del país. El atasco fue monumental y tan inmediato que sin querer tomaron el control de la nación. A la hora de celebrar la victoria y dado que solo se podía desfilar escalando el mástil de la única bandera, prefirieron construir un tobogán. Para ello hubieron de borrar toda frontera si querían mantenerse dentro de la legalidad al salir despedidos de la rampa. Una vez suprimidos los límites y para su propia sorpresa, el país comenzó una fase de expansión por desbordamiento que aun continúa como una onda que se extiende en busca de sus propios confines, donde habitan, según dicen, los últimos extranjeros.

domingo 22 de noviembre de 2009

Tensión vegetal


Resistencia: tozudez al servicio de una causa perdida.
Rendición: dignidad de lo inevitable.

jueves 19 de noviembre de 2009

Contemplativa irreductible


Una y otra vez vuelvo a fotografiar a estos bañistas que diariamente acuden a su cita, a su ritual. Irreductibles tanto ellos como yo, seguimos los pasos de una coreografía en la que confiamos. No hay en nosotros afán alguno de perfeccionamiento, pero buscamos un imposible tal vez mayor: el de la pura repetición del momento.

martes 17 de noviembre de 2009

La puerta

Sobre la puerta cerrada como una verdad irrefutable, insinúa la luz una posible puerta falsa. Con un gesto automático, profesional, saco mi cámara a modo de ganzúa. Mientras intento forzar la puerta probando toda clase de encuadres y artimañas, no oigo una sirena que aúlla una calle más atrás, en retaguardia. Solo el eco de alguien que se acerca a la carrera logra despegarme del visor: es una silueta veloz que mi vista tarda en enfocar más que mi cámara. Empujado por un instinto aprendido doy un paso atrás no tanto para dejarle pasar como para que pase por delante. Y es ese pequeño retroceso que amplía ligeramente la visión el que me abre otra puerta que atraviesa el duro fulgor del mediodía hacia el que corro con la mochila rebotándome en la espalda y la sirena del colegio resonando todavía, casi sin tocar el suelo, sin tiempo para reparar en un tipo que pegado a una pared hace una foto.